¿Qué has hecho en este mes largo? ni una señal de vida por Rastlös Själ...¿me cuentas algo?
Será un placer. Principalmente me he dedicado a viajar, a hacer un par de exámenes, y a seguir con mi periodo de experiencias nuevas en Suecia.
Primera parada: UPPSALA
Este fue el primer viaje que hice desde la última vez que os escribí. Se trata de una ciudad que se encuentra entre Estocolmo y Gävle, y que presume por ser una de las más encantadoras de Suecia. La verdad es que tiene motivos para ello, y la catedral es francamente preciosa.
He aquí una ristra de fotos:
Segunda parada: KIRUNA (LAPONIA)
¿Has ido allí? ¿Tan al norte? ¿Pues no es allí donde se ve la aurora boreal? ¿La viste?...
Viajamos en un tren de noche y dormimos en literas, que parecían un tetris dentro de esas pequeñas habitaciones. El primer día estuvimos en Kiruna, en el pueblo, y paseamos por allí disfrutando de la visita de un nuevo lugar, que por cierto no tenía mucho misterio. Lo mejor, los colores en el cielo.
A la mañana siguiente nos vinieron a buscar y marchamos hacia la nada, esa es la mejor descripción que encuentro para el lugar donde fuimos. Todo nieve, todo hielo, todo cielo, todo infinito. Nuestro destino era un campamento Sami en el que pasaríamos la noche. Los Sami son los indígenas que viven en el norte de los países Escandinavos. El traslado hasta allí fue muy especial, condujimos motos de nieve y trineos con perros (que penita los pobres). El trayecto hasta el campamento es en su mayor parte por encima de un río , el cual por supuesto estaba congelado. Parece ser que en verano también realizan actividades por allí, y lo que hacen es desplazarse en barco.
Al llegar allí nos pusimos a trabajar para poder pasar la noche en el campamento. Tareas por hacer: cortar leña para las estufas y traer agua para subsistir el día y medio que estaríamos allí. Para coger agua teníamos que acercarnos a la única parte del río que estaba sin congelar del todo, y allí con cubos pudimos recoger agua para subsistir.
El grupo que allí estábamos era de unas 25 personas, y esa misma tarde 15 de nosotros nos fuimos a hacer esquí de travesía. Los esquís eran de lo más antiguo que te puedas imaginar, pero la ruta de tres horas que hicimos no tiene precio. Unas 5 personas del grupo se dieron la vuelta cuando llevábamos unos 30 minutos, porque pasaron más tiempo en el suelo que de pie. Los supervivientes llegamos de noche el campamento. El guía que venía con nosotros era un sami bastante peculiar, que no sabía ni cuantos éramos en el grupo, así que cuando estábamos en medio del bosque yo me dedicaba a contar a la gente (esto de la profesión, que se lleva dentro). Eso sí, el super Sami, cuando alguien rompía una cincha del esquí, se daba la vuelta, se movía con los esquís con una soltura aplastante, sacaba uno de los cuatro cuchillos que llevaba colgando de la cintura, y arreglaba el esquí en un tiempo record de 182 segundos. Vimos la puesta de sol, y estaba un poco nublado, pero aun así, no tengo palabras para describirlo.
Al llegar al campamento cenamos, y al igual que en la comida, el ingrediente estrella era carne de reno. Estaba buena, pero daba penita, porque en el mismo recinto teníamos a 4 renos viviendo con nosotros.
Cuando la noche estaba abrazándonos delicadamente, decidimos bajar al río a probar suerte, porque evidentemente el tema del día había sido ¿veremos la aurora boreal? y el día había estado nublado, lo cual disminuía las posibilidades, pero hacía viento, lo cual jugaba a nuestro favor para apartar las nubes. Bajamos al río y estuvimos allí contemplando el precioso cielo durante bastante tiempo, el cual finalmente se despejó por completo. Sin embargo, ni una sola luz en el cielo, ni un movimiento extraño. Al rato nos volvimos hacia el campamento, algunos tenían que preparar las calderas para las cabañas donde iban a dormir, y 3 compañeros y yo teníamos que preparar las cosas para dormir en una tienda de campaña sami. ¿Estas loca? Si.
Junto al cercado en el vivían los renos había una tienda de campaña sami hecha con palos y pieles de reno, y el sami nos dijo que si alguien quería dormir allí, era posible. Adivina quien fue la primera en decir que se pedía un hueco...correcto: yo misma. ¿Puedo saber la temperatura? sip, -20º -25º en el exterior, -18º aproximadamente en la tienda. No era demasiado, porque normalmente en Laponia hay -40º. ¿A que es bonita?
El procedimiento es el siguiente: se ponen pieles de reno en el suelo para aislar del frío y la humedad, y te metes en un saco de dormir corriente, el cual debe estar a su vez dentro de otro saco de dormir militar, especialmente preparado para hacer vivac (dormir a la intemperie) a temperaturas extremas. Este último cierra prácticamente del todo, dejando únicamente un agujero para la cara, de manera que puedas respirar. Debes dormir en ropa interior, para permitir que el calor de tu cuerpo esté en contacto con el saco y de esta forma se cree una circulación que mantenga la temperatura corporal. Fue impresionante, me encantó, aunque tardé un rato en sentir los pies, pero luego dormí como un tronco. Desde un primer momento decidí meter la cabecilla dentro, porque en la pequeña abertura hacía un frío helador; y ocurrió que en mitad de la noche me desperté sintiendo que me faltaba el aire, no respiraba bien, así que subí un poco para arriba, respiré unas cuantas veces, y de nuevo para dentro, que ya tenía aire para el resto de la noche, jeje. Por cierto, allí de caldera nada, que si no la tienda sale ardiendo.
En medio de la preparación de la tienda y las cabañas, me encontraba con Katrien, una amiga belga, y de pronto escuchamos a gente fuera diciendo: ¡northern lights! ¡northern lights! salimos corriendo hacia el río, y al llegar allí efectivamente había unas luces en el horizonte, en la parte del cielo que descansa sobre la tierra. Al principio no parecía demasiado impresionante, pero poco a poco fueron apareciendo más luces, y empezaron a bailar…y se fueron… y volvieron… y bailaron de nuevo… y se fueron…y se asomaron por última vez, nos deleitaron con su último baile…y se fueron, y por mis ojos entró belleza de un calibre que nunca antes había experimentado.
A la mañana siguiente nos despertamos a las 6:30. Llevaba media noche queriendo ir al baño, pero cualquiera salía del saco. Como ya no pude más me levanté, y el resto de mis compañeros de tienda también. Por cierto, los baños consistían en un agujero que daba a un trozo de tierra. Al menos teníamos una puerta que daba intimidad, jeje. Desayunamos los primeros y nos bajamos al rio a ver como se levantaba la mañana. Estaba un poco nublado, y a los 10 minutos se despejó todo y el sol nos acompañó. En medio de la paz aparece al fondo del río una manada de renos corriendo a toda velocidad hacia el otro lado del río. Plena naturaleza, precioso. Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando de repente, el perro que vive en el campamento sami y que estaba con nosotros en ese momento, salió escopetado hacia la manada de renos. Éstos reaccionaron dando la vuelta y corriendo de nuevo a la dirección desde la que venían.
La siguiente actividad fue pescar. El sami trajo un taladro de unos 2m. e hizo unos cuantos agujeros en el hielo. Soltó unos anzuelillos y nos dio las cañas que parecían de juguete. Lo único que tienes que hacer es mover la caña un poquillo arriba y abajo. Fue una pena porque no pescamos nada.

Ese día hicimos una barbacoa y después de comer partimos de nuevo hacia Kiruna. En el camino de vuelta sólo hubo un pequeño incidente sin mayor importancia, y en esta ocasión lo causé yo. Se dice que las mujeres conducen mal, pero en mi caso pienso que es lo contrario. Sin embargo, me encontraba conduciendo una moto de nieve y llevaba a una compañera de paquete. El camino estaba poco definido y de pronto es esquí izquierdo de la moto se metió un poco en la nieve virgen, y el derecho se quedó en la nieve dura; intenté girar a la derecha pero la moto no respondía, así que el esquí siguió hundiéndose en la nieve y la moto inclinándose a la izquierda. No hubo escapatoria, volqué la moto. Fue una caída muy lenta y sobre un colchón de nieve blanda, así que no fue nada aparatoso. Yo tuve el reflejo de saltar un poquillo hacia la izquierda, con lo que me quedé más separada de la moto, pero mi compañera no, y se asustó un poco. No pasó nada, es un momento para recordar, luego seguí conduciendo.
Al llegar a Kiruna hicimos tiempo hasta que llegó la hora de coger el tren de nuevo y pasar la noche en el tetris.
La experiencia de este viaje ha sido fantástica, y haber tenido la suerte de ver la aurora boreal es algo que no se me olvidará en la vida.
¡Viva Suecia!



Vaya envidia. Según leía parecía un documental o una historia del calleja,jeje. La aurora boreal debe de ser increible, es algo que me gustaría poder ver algún día, pero si tu la has visto seguro que me lo contarás con todos sus detalles y será como estar allí.
ResponderEliminarMe alegro mucho de que lo estés pasando tan genial y que siempre tengas una sonrisa entre las miles de capas, bufandas y gorros.jeje.
Un besote princesa o en este caso Mama Noel.
ciaooo
que pasada Clara... leer tu blog es adentrarse en otro mundo!
ResponderEliminarme alegro de que lo estés disfrutando tanto :)
un besito